jueves, marzo 15, 2007

Los Vecinos


El otro día iba caminando distraídamente por el Parque hacia mi casa, acompañada con los auriculares que me traen la música que me gusta. Cuando de repente vi que más adelante iba mi vecino del frente. Glup! me dije y comencé a caminar más lento. Tratando de que él no me viera. No es que no quiera que me vea, sino que percibo que el vecino me mira con otros ojos. No como una vecina común y silvestre, sino que me mira con ojos de admiración. Y no son rollos que yo me pase, sino que es así. Varias veces nos hemos encontrado y noto que me observa con detención. Una vez nos encontramos y juntos nos fuimos en la micro y luego en el Metro. Cada tanto, sentía su mirada en mi cara. Yo soy de esas personas que sienten las miradas y al mirarlo veía que me miraba embelesado. Entonces, cuando lo veo, lo evito. Pero esta vez, no pude zafarme, porque cuando cruzó la calle, obligadamente tuvo que mirar hacia atrás para ver si venía algún vehículo y ahí me vio y me esperó.

Yo no soy muy amiga de mis vecinos. No soy de las personas que se paran a comadriar en las calles. En realidad que yo, soy mas carepalo. No me gusta meterme en la vida de nadie y así también no me gusta que se metan en la mía. Pero este hecho de ser tan parca con ellos me ha llevado a desaprovechar talvez ciertos beneficios que podría acarrearme el ser más amigable. Por ejemplo. A varios vecinos los he rechazado cuando se ofrecen a llevarme en su auto.

Tenía un vecino que se iba a trabajar con su señora y su hijo. Me llevó un par de veces, acercándome hasta el Mapocho. Pero a mi no me gustan esos gestos. Me siento incómoda. Será que me siento comprometida. Para mi los favores se tienen que pagar, “favor con favor se paga”, entonces como no quiero pagar favores no quiero que me los hagan. Así que por esta razón, cambié mi trayecto para evitar así a estos vecinos amables.

Reconozco que ahora sí, que necesito de un vecino gentil. Ahora, que hay tanto problema con el Transantiago es cuando se necesita de los vecinos de buena voluntad. Pero tanto los rechacé, que ahora no me pescan... no hay caso... cuando una quiere nadie quiere y cuando una no quiere todos quieren. Así sucede en todo orden de cosas (lamentablemente).

5 Comments:

Blogger Daniel. Te invito a visitar http://eldeportero.wordpress.com said...

La verdad es que uno deberia tratar de relacionarse más con los vecinos, ya que tarde o temprano necesitaremos de su ayuda, o ellos de la nuestra. Saludos

15 marzo, 2007 19:12  
Blogger Águila libre said...

Hola; tenía la impresión que eras cáncer, (es que no soy muy fijada) pero cuando terminé de leer tu post me fui derechito a ver tu perfil para estar segura y siiiiiiiii, con razón era como que me estuvieras describiendo a mi, jajajaja. A mi tampoco nadie me pesca porque yo no he pescado nunca a nadie, jajaja, me dió una risa al leerte.

Ah, eso si, yo no es que sea tan caradura, pero soy muy tímida en persona, entonces salgo y no miro ni por si las moscas a nadie.

Mil cariños,

María Paz

17 marzo, 2007 21:05  
Blogger Angélica said...

Daniel:
Tienes toda la razón, nunca se sabe cuando se necesita de un vecino. Me pasó estas últimas vacaciones que no tenía a quien dejarle mi llave para que regaran mis plantas. En cambio cuando mi vecina salió me ofrecí inmediatamente a regar sus plantas. Aunque antes ya le había dejado mi llave a mi vecina pero no quería molestarla.

María Paz:
Somos iguales. Yo también soy un poco tímida, pero más que timidez es temor al ridículo. No me gusta que se rían de mí y no me gusta equivocarme. Me gusta parecer perfecta (aunque sé que no lo soy). Tenemos muchas cosas en común niña.
Besitos.

19 marzo, 2007 08:36  
Blogger Mucha said...

Mientras te leo sonrio...tenemos mucho en comun

recomenzar.blogspot.com

20 marzo, 2007 08:56  
Blogger Alvaro en OZ said...

yo tampoco pesco mucho a mis vecinos, aunque hay unos q si, q los saludo y ayudo y todo el cuento.... es que ud sabe, acá en provincia, todo tiene otro ritmo....



Saludos ¡¡¡

20 marzo, 2007 21:08  

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