La fotografía también es una forma de arte. A mí me gusta demasiado. Quisiera fotografiar todo y a todos. Y me gustaría volver a hacer un tour por el Sur de Chile en verano, para retratar los paisajes y lugares que algún día retraté. Fotografiaría las hortensias azules de Frutillar. Las rosas de Puerto Varas, el Volcán Osorno, el Lago Todos los Santos, la ruca Mapuche, las flores de madera de Villarrica, la plaza de Temuco, la feria de Angelmó, etc.
También quisiera volver a Uruguay y tomar nuevamente estas imágenes con mi cámara nueva (pínchenlas para verlas en gigante).
1. Dedos: Playa Brava, Punta del Este.
Esta obra maestra la hizo un chileno, Mario Irarrázaval. Este escultor ha hecho varias manos en distintos lugares del mundo. Existe una mano en nuestro desierto de Atacama, pero la nuestra ya tiene diversas inscripciones como: “Al Lucho le gusta el pi..”, como buenos chilenos debemos dejar nuestra huella en todos los monumentos que encontremos.
2. Las azaleas: Colonia del Sacramento.
Nunca vi azaleas más grandes que esta. Estaban en las calles, como también vi muchos claveles en flor enganchados en los árboles de las plazas. Uruguay es un país muy bello, lleno de flores, con muchos parques y árboles. Alguien me dijo una vez que era uno de los países donde había más árboles.
3. El Palacio Salvo: Montevideo.
Aunque Mario Benedetti, diga en su obra “La Tregua” que es un edificio feo... a mí me parece maravilloso, espectacular... por eso quisiera retratarlo en todo su esplendor con una cámara que pueda tomar todos los detalles de sus ventanas y de sus formas. Tengo el Palacio Salvo en todas partes, hasta en un imán pegado en mi refrigerador.
4. El Puente de la Barra: No recuerdo donde está, es rumbo al Faro San Ignacio. ¿Pasado Punta del Este será?
El puente tiene la forma de un tobogán. Cuando llegamos cerca de él Gonzalo me dijo: “prepare la cámara”, yo llevaba la filmadora con la que grabé casi todo el camino, desde que me subí al avión en Santiago, hasta que me volví a bajar en Santiago. Son dos puentes, uno de ida y el otro de vuelta. Cuando yo apreté el REC, Gonzalo echó en marcha el auto y se lanzó sobre el puente, yo sentí la sensación del vértigo subiéndome por el estómago hacia el cuello... él se reía jajaja. Yo no sabía que era así y me impresionó muchísimo. Como buena niña que soy, le pedí a Gonzalo que pasáramos de nuevo, así es como pasé dos veces de ida y dos veces de vuelta. El puente de ida (hacia el faro) tenía más pendiente que el otro, y fue el primero que construyeron.
5. Atardecer. Montevideo.
Creo que en mi vida he visto arreboles más bellos que los que ví allá en Uruguay. Me fascinaron los atardeceres en Piriápolis, en Colonia, en Montevideo. Me encanta la combinación de nubes y sol, y eso sólo lo he visto allá. Junto a la filmadora y la cámara (de rollos de 36 fotos), también tomé diapositivas con otra máquina y eso sí que es ESPECTACULAR. Sin duda fueron momentos muy felices y gratos para mí. Ahora los recuerdo con mucho cariño y nostalgia.
A continuación otras fotografías:
6. La última cena de Marilyn.
Este es un cuadro que me encontré en un restaurant ubicado en Agustinas con Brasil. Mi hermano Héctor, experto en cine, se supo a todos los personajes que aquí aparecen. El gordo y el flaco, Elvis Presley, Clark Gable, John Wayne, Charles Chaplin, James Dean, Hampry Bogart, Fred Aster, Cary Grant, Frankenstein y Marlon Brando.
7. Animales.
Abejorro
Abejorro sacando néctar de los cartuchos (perritos) de mi tía. Le quedaba el puro potito afuera a pesar de lo guatón que era, y movía su colita como para darle impulso a la succión. Cuando era niña me gustaba apretar los cartuchos para que se abrieran igual que un perrito.
Incubación
Esta es una rama de mi romero. Había un bicho que se estaba formando, lo dejé crecer sin saber qué sería. Me moría de la curiosidad por saber si era una oruga. Al final ni supe cuando nació. Ayer regando mis plantas me di cuenta que ya no estaba. A propósito de romero, he podado el arbusto y le traje a mi tía mucho romero. Para cocinar carnes al horno es delicioso y para ponerle a las papas al horno. También lo uso mucho en las cazuelas, mmmmmmm.
Mariposa
Esta mariposita estaba posada sobre una hojita de violeta. Me costó tomarla porque se movía mucho.
El león
Este leoncito lo capté sobre el marco de la puerta de una casa, en esos edificios antiguos que una ve por Santiago.
8. Mis niños
Horacito me acompaña cuando cocino.
Horacito se banquetea.
Horacito en brazos de mi tía.
Mi hijo adoptivo.
Este niño me conquistó de la manera más tierna. Resulta que todos los días se dejaba caer por mi terraza (venia de la casa de al lado de los pies), y siempre venía a comerles la comida a mis bebés, entonces él se ponía a comer como huerfanito. Yo siempre lo correteaba, hasta que un día era tanto lo que iba a comer el alimento y yo en vacas flacas, que tomé los platos de mis niños y los puse en mi dormitorio, con la puerta semi junta. Los tiestos quedaron al lado del closet a los pies de mi cama, y la abertura de la puerta era un espacio suficiente para que mis hijos entraran y salieran del dormitorio. En eso me puse a leer mi libro y de pronto, ensimismada en la lectura escucho un crunch, crunch, crunch… levanté el libro y vi a mis pequeños sobre la cama, ¿quién era el que comía entonces?, me levanto un poco de la cama y se me arranca mi hijo adoptivo… me dio tanta risa lo patudo que fue que desde ese día cada vez que lo veo lo llamo para hacerle cariñito.
Ambrosia descansa.
Esa patúa no hay caso que duerma en otro lado que no sea en mi camita.
Ambrosia asustada de mi tía.
Rayito (esta foto la tomó Iván con su cámara nueva).
Esta historia continuará...