El vuelo de un Cometa Amarillo
Conversación entre mi hermano Iván y yo:
Iván: Si parece que ahí empezamos a escribir. Pero yo empecé antes cuando hicimos“ La Anécdota del Milenio".
Yo: Ah! Pero yo empecé antes en el año 2002 cuando empecé a escribir mis historias.
Iván: Pero yo empecé mucho antes.
Yo: ¡Ah verdad! Cuando escribiste “Un Extraterrestre venido de la Tierra”.
Iván: Si poh.
Yo: Ah, tú empezaste cuando estábamos en la escuela y escribías tus poemas.
Iván: Mmmmm (exclamación de aprobación).
Yo: Pero yo empecé antes cuando hice la historia de Jorge Bobadilla cuando estaba en la escuela… (Jorge Bobadilla era un cabro que me gustaba y yo hice mi primera historia inspirada en él).
Iván: Mmm, si.
Lo que quiero decirles con esta pequeña introducción es que a los tres hermanos nos gusta leer y escribir. Los tres redactamos de forma muy parecida. Héctor está escribiendo un libro titulado “Biografía de un Árbol genealógico incompleto”, Iván está escribiendo su “Antibiografía”, y yo empecé escribiendo mis vivencias, las que nunca terminé y ninguno de los tres ha terminado de escribir su libro.
Iván también escribe con mucho sentimiento, ahora publicaré algo de su creación (estoy autorizada para publicarlo), a ver qué les parece. Juzguen ustedes…
El vuelo de un Cometa Amarillo
Viajó a través del tiempo en la cola de un cometa amarillo, una ola de aire en el espacio lo transportó flotando al que sería su hogar, vino de un distante lugar y siendo muy pequeño eligió donde él viviría, y eligió bien.
El gatito que se encontraba en un techo vecino al oír la voz inmediatamente corrió (voló) hasta el techo de la casa de Haydée.
Al fin después de su largo viaje a través del espacio encontró donde detenerse, la cola del cometa amarillo donde viajó tiñó su pelaje de su mismo color, y al comienzo le costó ajustar su maullido al sonido del mundo al que había llegado (un llanto estridente y fuerte).
Con inusitada valentía y el arrojo que lo caracterizó toda su estadía en el planeta Tierra, el gatito se lanzó al toldo que ensombrecía la terraza de la casa, una vez ahí ya no quedaba más opción que bajarlo.
A Iván le correspondió bajarlo, lo tomó en sus brazos y descubrió que se trataba de un gatito macho, pero también observó que el gatito estaba herido.
- Sácalo de aquí – Dijo Haydée a quién le daba cosa ver sangre o cualquier tipo de heridas.
¿Cuánto había durado el largo viaje del gatito a través del espacio que tenía un hambre casi insaciable?, ni bien olió el alimento, comenzó a devorar del plato de la rayito, después continuó su maullar todavía sin ajustar al sonido de la Tierra.
Así pasó toda la noche echado en la muralla, dándose calor con su propio cuerpecito delgado y pequeño, desnutrido y falto de calorías, pero no importaba él sabía que resistiría…
Por la mañana Iván levantándose para ir al trabajo, vio que el gatito se encontraba en el mismo lugar en donde lo habían dejado, apiadándose de él, lo bajó nuevamente para que comiera en la cocina, rayito al verlo se asustó y le lanzó un rugido en prueba de desaprobación de su venida.
Una vez que el gatito se alimentó Iván lo dejó en una cajita de zapatos con una toalla para que lo abrigara, en la terraza de la casa luego se fue a bañar, al salir de la ducha el gatito no estaba.
Con su poder extraterrestre voló hacía la muralla donde había dormido toda la noche, tal vez siguiendo a su tan querido sol.
En la tarde Iván recibió un llamado telefónico de Haydée, en la que le decía que el gatito no se podía quedar, además tenía la guatita tan herida que a ella le parecía que alguna tripita se le iba a salir a través de su tajo, sin embargo lejos de tomar esa última decisión el gatito se quedó.
Esa noche se dejó a Kriptón en su cajita de zapatos y abrigadito para que tuviera calor, pero Kriptón era un gatito independiente y quiso dormir donde el decidiera, al levantarse Iván lo encontró durmiendo en la caja de los detergentes de Haydée.
Por la noche fue llevado al veterinario donde le vieron su herida, como llevaba tanto tiempo con ella lo aconsejable era tratarla así como estaba, entonces hubo que comprarle un spray desinfectante y uno cicatrizante, como era un gatito muy simpático la doctora le echo gratis un liquido para las pulgas lo que le duró durante varios meses…
Y eligió el lugar para dormir diariamente, era uno de los sillones mas queridos de Haydée pero del que él dispondría de aquí en más como él quisiera.

Hubo si que poner un chal en el sillón, pues un remedio que se le recetó para cuidar su pelaje lo dejó con una diarrea en la que manchaba todo lo que él tocaba, pero aun así su experiencia de gatito limpio lo hizo aprender desde pequeñito a hacer sus necesidades en su arena sanitaria.
Tuvo que soportar durante una semana que tanto en la mañana como en la tarde lo tomáramos de su pechito para dejar su panza descubierta y poder echarle su spray, pero era un gatito tan valiente que aguantó todo, y en una semana su guatita ya estaba cicatrizada.
Entonces comenzó su verdadera felicidad, por la mañana se levantaba a jugar con los gatos del sector, jugó con el “Cobreloa” (gato conocido por ser peleador y de pocos amigos), jugó con un gatito peludón de la Rosa de al lado, con un Romano, la Blanquita, y cuanto gato entró en la casa, incluso llegó a jugar con la rayito. Mientras que por las noches se iba a jugar con Haydée e Iván, pero era tan inquieto que cada día había que hacerle pelotas de papel para que el pudiera dejar tranquilos los pies que siempre terminaban muy rasguñados.
Ni bien sentía el sonido del papel al ser arrugado él se sentaba a esperar a los pies de la persona que lo había hecho sonar para esperar que le lanzasen la pelota.
Ajustó su maullido a la frecuencia de la tierra y ya no fue más al maullido fuerte y estridente de antes, ahora era muy poco común que maullara, pero cuando lo hacía era con un tono suave y fino que casi no podía oírse.
En la casa que el había elegido encontró tanto calor y cariño que decidió estacionarse un tiempo antes de proseguir su viaje por el espacio, se sentía tan cómodo que en un afán de ser agradecido con Haydée y también con Iván emprendió la tarea de exterminar los ratones que asolaban el jardín.
Pero el espacio lo reclamaba, el amarillo cometa que lo trajo a la tierra volvía a los diez meses de que llegara, para que Kriptón siguiera su marcha por los confines del Universo.

A pesar de tener muchos amigos en un presagio de lo que meses mas tarde ocurriría Kriptón llegó tan herido de su colita que estuvo varias semanas sin poder levantar su colita.
Así, sabiendo que el destino lo reclamaba Kriptón arrancaba de cada pelea de gatos que escuchaba en el patio.
Una mano vecina, tal vez la misma mano que dejó a Kriptón a la deriva cuando era un gatito, envenenó a nuestro pequeño visitante antes de que cumpliera un año de edad.
- Oye ven a ver que envenenaron al Kripto – Dijo Haydée como a las cuatro de la mañana al oír ruidos en la cocina.
Iván se levantó de su cama para ver como el pequeño Kripto (Kriptón) se estiraba lánguido en la cerámica de la cocina, lo levantó con cuidado pero su cuerpecito ya no respondía, de alguna forma Iván trató de hacer que Kripto (Kriptón) vomitara, pero el veneno ya había invadido todo su sistema, en un movimiento le mordió la mano a Iván y a este no le importó, solo le importaba tratar de salvar la vida del pequeño gatito.
Al levantarse Iván a las seis de la mañana Kriptón parecía ya muerto, Iván lo tocó para tratar de acomodarlo, y el pequeñito exhaló un último suspiro, Iván pensando que aun faltaba para que su amiguito descansara en paz se fue a bañar, y al regresar el pequeño Kripto (Kriptón) ya había emprendido su viaje en el amarillo cometa.
Desde su cometa Kriptón (Kripto) ve el jardín de primavera florecido, saludándolo, de la misma manera en que lo saludó la primavera pasada, y recuerda que siendo un gatito abandonado, desnutrido, y dañado, encontró una familia que lo adoptó, y el gatito, si es que los animales pueden sentir felicidad fue un gatito feliz, y ahora desde el cosmos desde donde había venido, nos saluda y nos deja su recuerdo, el recuerdo de aquel que un día vino en un cometa amarillo.